MontyelPeriodico.com – Cuando anunció el pasado 7 de diciembre que dejaba el fútbol de forma temporal por un tumor testicular, pocos pensaban en volver a verlo en un campo de fútbol esta temporada. Y muchos menos, por no decir nadie, hubieran imaginado que a estas alturas ya estaría mostrando su clase en los estadios. Pero Xavier Monteys, Monty, ha tumbado al cáncer. El capitán de la Gramenet, de 36 años, vuelve a disfrutar tras superar una enfermedad que le ha cambiado la vida.

Monty ha vivido un cúmulo de experiencias en los últimos meses. Todo empezó con un control antidopaje que reveló un extraño positivo del jugador. El médico del club Joan Vilaseca, que también superó un tumor en un testículo, se extrañó mucho y enseguida habló con él. «No he tomado nada raro. Algo pasa», le dijo Monty. Tenía razón. Algo extraño ocurría.

Había una hormona sospechosa y el doctor le preguntó si había notado algo anormal en la zona genital. «Empecé a recordar algunas cosas y comenzaron las pruebas». La analítica y la ecografía posterior en el hospital Espíritu Santo revelaron el diagnóstico: cáncer. «Cuando oyes esa palabra te pasan muchas cosas por la cabeza. En unas horas me cambió la vida. Se me vino el mundo encima, pero no me derrumbé. Siempre fui positivo». El siguiente paso fue la operación en el Hospital Clínic, el 12 de diciembre. Ahí empezaron las buenas noticias.

Generalmente se tardan 20 días en conocer los resultados, pero Monty no podía esperar tanto. «En una semana me confirmaron que era cáncer. Lo esperaba porque el 98% de tumores en el testículo son malignos, pero al estar muy localizado y al detectarse tan pronto los efectos negativos se reducían mucho».

Un líder en forma
El control antidopaje fue clave. Nunca un positivo fue tan oportuno. Permitió detectar la enfermedad muy pronto y Monty evitó las sesiones de quimioterapia y radioterapia. «Fue la mejor noticia posible antes de la Navidad». Cinco semanas después de la operación empezó a entrenar y el 1 de febrero reapareció ante el Ibiza. Desde su regreso, la Grama no ha parado de subir. Gracias a la maestría y los goles de su timón (lleva tres tantos desde su retorno y seis en total), el equipo de Santa Coloma ha salido de la zona de peligro sumando 13 de los 18 últimos puntos.

La enfermedad ha cambiado la percepción del jugador, que pasó por momentos muy duros. «Lo peor fue decírselo a mi mujer y a mi madre, que está operada del corazón. Fue algo terrible». El impacto también fue brutal en la plantilla de la Grama y en todo el fútbol catalán, que se volcó con Monty, sobre todo en Terrassa, la ciudad donde dejó un excelente recuerdo. «Esos detalles me quedarán para siempre. Eso no se olvida. La afición del Terrassa incluso aplaudió un gol mío en Santa Coloma hace tres semanas. Pasan los años y me siguen tratando muy bien. Siempre los llevaré en el corazón».

Con 36 años, Monty prefiere no pensar en el futuro. La enfermedad le ha ayudado a afrontar las cosas con más calma y menos tensión. «Superar el cáncer me ha hecho más fuerte. Ahora valoro más la vida y el tiempo que paso con mis dos hijas. Ya no hago planes a largo plazo ni me preocupo por pequeñas cosas», explica el centrocampista, que deberá pasar revisiones médicas durante cinco años.

Como Lance Armstrong, Monty se siente muy feliz después de ganar esta batalla. En la Grama acaba contrato este año, pero le encantaría seguir. «Ahora disfruto del fútbol como un niño. Este deporte me encanta. En Santa Coloma llevo casi dos años y solo puedo decir cosas positivas. Estoy encantado con el club y la afición».

El técnico, Manolo González, siempre creyó en el rápido regreso de su estrella. Ahora tampoco tiene dudas: «Monty ha sido nuestro mejor fichaje. Ha sido una recuperación récord. Es un ganador».

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