AUMENTO DE SANCIONES
El barrio de Fondo, en Santa Coloma, y los barrios de Sant Roc, Llefià y la Salut, en Badalona, con altos índices de inmigración, concentran también la mayor parte de estos negocios. En estas zonas es prácticamente imposible la apertura de nuevos locales, una medida que incluso celebran los propietarios de los locutorios, que abrieron muchas veces sin los permisos y que finalmente pusieron en regla su situación. “Somos demasiados. Nos parece bien que no dejen abrir más”, afirma el encargado del locutorio Cyber Mozart, en la calle de Mozart de Santa Coloma.
Los locales sin licencia y la venta de alimentos en su interior han motivado que Badalona, con 68 locales operativos, haya abierto 111 expedientes disciplinarios en tres años. Un total de 15 locales han cerrado, 6 fueron precintados y 24 aún se encuentran en legalización.
Las restricciones en Santa Coloma han permitido reducir de 61 a 56 el número de negocios actualmente operativos. El resto de establecimientos “han cerrado por no tener o incumplir las licencias de actividades”, explica la regidora de Serveis Territorials del municipio. Pese a los controles, los ayuntamientos saben que todavía quedan muchos locales sin los permisos en regla.
LocutorioelPeriodico – El endurecimiento de las normativas municipales para la apertura de locutorios en Badalona, Santa Coloma de Gramenet y Sant Adrià de Besòs ha frenado en seco el rápido crecimiento de estos locales, en expansión acelerada desde el 2002. Los tres municipios pusieron en marcha entre el 2005 y el 2006 nuevas restricciones para este tipo de establecimientos de telecomunicaciones que están comenzando a fructificar.

Los ayuntamientos perciben que el aumento de estos negocios, con servicios de teléfono e internet generalmente dirigidos a los inmigrantes, genera malestar vecinal y multiplica las quejas por el ruido y el incumplimiento de horarios. Por ello, desde hace dos años han comenzado a exigir más condiciones para su apertura. La prohibición de nuevos establecimientos en calles estrechas o cerca de colegios, la existencia de una distancia mínima con locales ya existentes y un veto total en ciertas calles son algunas de las medidas que han adoptado los tres municipios para frenar su crecimiento.

MENOS APERTURAS
Santa Coloma y Badalona comenzaron a exigir hace dos años a los nuevos locutorios una distancia mayor de 200 metros con otros locales del mismo tipo. Sant Adrià, preocupado por la expansión en sus municipios vecinos, tomó una decisión más drástica: elevó la prohibición de cercanía a 400 metros a la redonda y blindó la avenida de Catalunya, en el centro de la ciudad, contra la apertura de estos negocios. La medida ha mantenido al municipio con apenas cinco locutorios, una cifra simbólica en comparación con los 68 legales de Badalona y los 56 de Santa Coloma.

El año pasado, ocho nuevos locutorios abrieron en Badalona, una cifra muy inferior a los 29 que se inauguraron el 2006. Las limitaciones, no obstante, solo afectan a los nuevos negocios, por lo cual muchos barrios populosos de Badalona y Santa Coloma cuentan con una gran cantidad de locales en pocos metros.
“Generan molestia vecinal por los ruidos, en especial, en horas de la noche. La guardia urbana controla sus actividades, en especial que no vendan comidas ni bebidas. Pero no hace ni más ni menos inspecciones que en otros negocios”, explica Ferran Falcó (CiU), primer teniente de alcalde de Badalona.
El Ayuntamiento de Santa Coloma, que también exige instalar al menos dos baños diferenciados para hombres y mujeres, considera que la proliferación de estos espacios genera incluso “un empobrecimiento del tejido comercial de la ciudad”, según Carmen Moraira, regidora de Serveis Territorials.
 
 
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