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Imagen de la colocación del proyecto inicial de la Torre Sonia. Este proyecto acordado entre vecinos y el Alcalde, ha quedado anulado de forma unilateral por parte de Bartomeu Muñoz.
“Hoy en día quedan pocos hombres de palabra como tú”, esta frase se escuchaba hace unos meses en algún mitin del PSC de Santa Coloma, donde el actual alcalde era el cabeza de lista de esta formación política para las elecciones municipales. Incluso alguno de los aspirantes a bufón decían, nuestro alcalde es un hombre de palabra y por este motivo le doy soporte personal. Pues bien algunos colomenses creemos que las palabras vacías no son la mejor tarjeta de presentación de nuestro alcalde, el edil mediático, pragmático y resolutivo como indica su currículum de gestor público.
Últimamente he sumado a mis preocupaciones el vacío de las palabras. Entiéndase bien que no me refiero en sí a la palabra vacío. Dicho término está cargado, pleno, lleno, rebosante de sentido, y por desgracia convivo con su más dura realidad en las últimas fechas. Hablo del vacío de las palabras usadas por personas que utilizan tan bella herramienta de expresión sin valor alguno, ni respecto hay el otro. Por personas cuya oquedad interna se ve reflejada, proyectada, multiplicada en sus expresiones, pensamientos y actuaciones. Hay quienes llamarían a eso incongruencia, falta de capacidad moral, crítica destructiva. Yo sinceramente prefiero analizarlo como el vació de la palabra y la falta de palabra.
Algunos políticos y aspirantes a servidores públicos hacen manido el verbo “prometer”. También irrumpen con fuerza en cualquier acción de futuro o presente encabezada por un gastado “yo” o “nosotros”. Aunque usen esas dos fórmulas, consiguen darle la misma poca veracidad, el mismo nulo contenido a las sentencias.
Lo más duro muchas veces no es sólamente el vacío generado en la expresión cotidiana. El silencio procreado por un millón de palabras juntas. Lo inevitablemente aniquilador es el deshielo, el vano en que transforma el alma, el pensamiento insulso. Quien diga que el sentimiento de rabia, impotencia u odio, es el más duro de sobrellevar, el más insaludable con el que vivir o el más común, les diré que prueben con el vacío.
No hay nada más cercano a una tormenta vista dentro de una burbuja de cristal que la sensación de vacancia. Cuando se propaga por tu oído el eco de cuchillas injustas, oquedades en punta, que nacen de un metal desprovisto de resistencia y pureza, todo resuena a fragua, a martillazo inconcluso e irredento.
Sinceramente, y desde modesta opinión yo apuesto por aquellos que utilizan la palabra como forma de relación, como espacio de confianza, aquella palabra que va acompañada de una mirada, que te lleva a ver que las palabras no están vacías y que las personas que las pronuncian son cumplidores de verdad.
Quiero agradecer sus palabras sinceras, honestas y calurosas a un hombre y una mujer con palabra y con sentido de la honestidad ciudadana, son el Manel Olives y la Loli Gómez, personas de palabra y con palabras desde el corazón. + informacion: www.iniciativa.cat/santacoloma Debata sobre este artículo en el foro (1 respuetas)
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