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El músico de Santa Coloma
de Gramenet (Barcelona) Muchachito Bombo Infierno, que mañana finaliza
en la sala Apolo de Barcelona su gira mundial de presentación de su
primer disco, dijo a Efe que tras el éxito de ''Vamos que nos vamos' no
me hago castillos para que no se me derrumben'.
Muchachito Bombo Infierno, nombre artístico de Jairo Perera, debutó en
solitario a principios de año con 'Vamos que nos vamos', disco que va
de la rumba a la música callejera al compás del bombo en trece
canciones como 'Me tienes frito', 'Será mejor', 'Luna', 'Sin
vigilancia', 'Más que breve', '115' o 'Cógelo'.
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Compositor e intérprete, Jairo, de 30 años, inició su carrera en la
calle con su guitarra, actuó en Lloret de Mar, París o Barcelona, tocó
la batería, la cambió luego por la guitarra y en 1993 formó el grupo
Trimelón de Naranjus, con quien editó dos álbumes en 1997 y 2000,
aunque la formación se separó en el año 2001.
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'Lo acabamos en su momento -recuerda-, pero llegó
a más gente de la pensada y fue una escuela muy buena, pues aprendí a
controlar la ansiedad y a disfrutar de lo que hago'.
Luego, volvió a recorrer todos los bares del área metropolitana de
Barcelona ofreciendo largos conciertos con hincapié en su faceta de
hombre-orquesta, simultaneando la voz con el bombo y la guitarra, o
recitando monólogos con el acompañamiento de autómatas.
En esa escena conoció a sus actuales acompañantes: Tito Carlos
(teclados), Héctor Bellino (caja, charles, plato, coros), El Lere
(contrabajo), y la Gigoletto Brass -Josué Ciclón y Alberto Pérez
(trompetas), David Carrasco (saxo tenor), Martín García (saxo alto) y
Oscar Bass (trombón)-.
'Quiero que la banda me dure y toque con alegría porque así estará
viva. Si no, prefiero parar', confiesa Muchachito, que explica
historias de amor y describe a personajes canallas en un estilo que
define como 'rumboxing' (rumba y swing y combate cuerpo a cuerpo) y que
le permite 'canalizar la energía hacia algo positivo'.
Desde el pasado 23 de febrero, cuando actuó en la sala Apolo,
Muchachito ha ofrecido más de 80 conciertos, ya sea en festivales
nacionales -La Mar de Músicas, Metrorock, Territorios, Womad Canarias-
como internacionales -Popkomm (Berlín), Sfinks (Bruselas)-, además de
una visita a Nueva York, y hace dos semanas se agotaron las entradas
para sus tres recitales madrileños.
A su juicio, el secreto de su éxito, aparte de un directo efectivo y
festivo, es que 'busco al compinche enfrente, no al lado, para ir
subiendo poco a poco, tener un circuito mensual que me permita vivir y
crear una historia familiar y un circuito que puedan aprovechar otros,
un subsuelo más vivo'.
'Se crea así una magia guapa que mantiene vivo el arte y te obliga a no
relajarte', comenta Muchachito, partidario de 'metas pequeñas para
sentirme bien' y poder 'mantener a mi gente, ser respetado y tener
libertad de movimiento y pensamiento'.
'No me hago castillos para que no se me derrumben', confiesa
Muchachito, que en su disco 'volví a donde empecé', con un
planteamiento 'no de rumba, sino de rock rumbero', aunque también
admite que 'no me planteo el estilo: me sale'.
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