http://yodepoliticanoopino.blogspot.com/2008/04/la-vicy-la-cristi-barcelona.html
Fuente: Elaboración propia EL PERIÓDICO
LAS AYUDAS
GENERALITAT
‘Conselleria’ de Cultura
i Mitjans de Comunicació
250.000 euros
GENERALITAT
‘Conselleria’ d’Innovació,
Universitats i Empresa
250.000 euros
AYUNTAMIENTO
1.000.000 euros
MINISTERIO DE CULTURA
Amortización en taquilla,
(un máximo del 15%
de recaudación bruta)
Una nueva fechoría de los verdugos de lo ecuánime saltó ayer a la palestra. En esta ocasión el censor de la pluralidad viene encarnado por el ínclito Jaume Roures, todo él productor ejecutivo de la última película Woody Allen y directivo de Mediapro.
En declaraciones a uno de los medios del régimen nos daba la censora exclusiva, por novedosa y por excluyente en su contenido, de que la difusión de dicha película para la comunidad catalana podrá ser escuchada en un novedosa dualidad idiomática, en catalán y … en ¡inglés!
Me ceñiré en el análisis de la noticia y no en las conjeturas que se pueden adoptar en cuanto al futuro éxito a no de la película a raíz de la sesgada elección del canal de transmisión. Primero porque no la he visto y segundo, porque bien poco me interesa la repercusión que tenga. Baste decir, a priori, que la película tiene pinta de documental subvencionado, análogo al NODO, y de discutible calidad.
Lo que me preocupa y me ocupa como ciudadano es la utilización de mis impuestos aportados desinteresadamente o mas bien obligatoriamente en pro de un bien cultural que deslegitima una lengua por el simple hecho de existir.
La cultura debería ser un amplio estado de expresión y no un coto privado de caza donde uno elige sus presas y el número de cazadores. Cuando la cultura está al servicio de la patria , se crea un lodazal espeso donde emergen seres pluricelulares ( no ello constatable ) como el tal señor Roures.
Sesgar es acotar el espacio de libertad, en este caso lingüística. La acción, propia del condicionamiento operante, invita a “elegir” el camino, no a optar entre los diferentes caminos. Induce a seguir la línea y no salirse de los márgenes. El problema viene dado cuando no se hace camino al andar, como decía Machado, aquí el camino se hace al primer paso y no al final de recorrido.